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El temperamento y la Luna: la humedad del cuerpo y la fase lunar

En la teoría clásica del temperamento, la Luna gobierna la humedad del cuerpo. Su signo y su fase inclinan la carta hacia el lado frío y húmedo, el flemático.

·3 de julio de 2026·7 min de lectura·Actualizado 7 de julio de 2026

Respuesta rápida: En la teoría clásica del temperamento, la Luna es la gran significadora de la humedad del cuerpo. Es fría y húmeda por naturaleza, así que inclina la carta hacia el lado flemático. Su signo aporta una nota elemental y su fase añade o resta humedad: la creciente humedece, la menguante seca. Su velocidad y su luz dan color al resto de la lectura.

Al juzgar el temperamento de una persona, los astrólogos clásicos nunca miraban al Sol por sí solo. El Ascendente y su regente venían primero, pero justo detrás se situaba la Luna. Es el más veloz y cercano de los siete planetas, y el más ligado a los fluidos y a la sustancia del cuerpo. Su condición desplazaba todo el equilibrio hacia la humedad y el frío, y leerla bien era la mitad del arte de juzgar la constitución.

Página de un almanaque impreso antiguo, con columnas de santos del día en rojo y negro, escudos heráldicos en los lados y grabados al pie, entre ellos un hombre zodiacal que asigna los signos al cuerpo.
Un almanaque alemán impreso antiguo, en hoja suelta, con un hombre zodiacal y escudos heráldicos, xilografía y tipografía.

La Luna como humedad del cuerpo

Ptolomeo, en el Tetrabiblos, definió la naturaleza de la Luna como principalmente humidificante. Al ser la más cercana a la tierra, atrae hacia sí sus exhalaciones. En términos humorales, lo frío y húmedo es la signatura de la flema y del agua, de modo que la Luna es la patrona natural del temperamento flemático que se describe en los temperamentos y los cuatro elementos. Rige la materia acuosa del cuerpo: la linfa, los fluidos, el estómago y el flujo de las cosas. Si el Sol significa el calor vital y el espíritu, la Luna significa la carne, la humedad y la sustancia cambiante sobre la que ese calor debe obrar. Una Luna prominente y fuerte en una natividad inclina de forma fiable la lectura hacia el lado fresco, húmedo, receptivo y flemático.

Su signo aporta la nota elemental

La Luna no actúa como una simple fuerza "húmeda". El signo que ocupa tiñe esa humedad con un elemento. En un signo de agua, su naturaleza fría y húmeda se duplica y ahonda el carácter flemático y sensible. En aire se vuelve cálida y húmeda, hacia lo sanguíneo. En fuego se calienta y se seca, hacia lo colérico. En tierra se enfría y se seca, hacia lo melancólico. Por eso la posición de la Luna se leía junto al Ascendente y nunca de forma aislada. Todo ello enlaza con la lógica clásica de los cuatro elementos en astrología.

| Elemento de la Luna | Signos | Cambio de cualidad | Nota de temperamento | | --- | --- | --- | --- | | Agua | Cáncer, Escorpio, Piscis | Frío y húmedo (duplicado) | Flemático, receptivo, retentivo | | Aire | Géminis, Libra, Acuario | Caliente y húmedo | Sanguíneo, sociable, fluido | | Fuego | Aries, Leo, Sagitario | Caliente y seco | Colérico, rápido, secante | | Tierra | Tauro, Virgo, Capricornio | Frío y seco | Melancólico, estable, retentivo |

La Luna se muestra más característica cuando está en su hogar, Cáncer, que es su propio domicilio y un signo cardinal de agua. Ahí la signatura flemática, fría y húmeda, resulta más clara. Tradicionalmente se la leía como más débil en el terreno opuesto, seco e ígneo.

La fase: creciente humedece, menguante seca

Más allá del signo, la tradición leía la fase de la Luna como una palanca sobre la humedad misma. La Luna creciente, que aumenta en luz de la nueva hacia la llena, incrementaba los fluidos húmedos y vitales del cuerpo. La menguante, que decrece de la llena hacia la siguiente conjunción con el Sol, los secaba y disminuía. Culpeper y los autores de almanaques levantaron tablas enteras de cálculo temporal sobre esta idea: juzgaban que algunos actos salían mejor bajo una luz en aumento y otros bajo una luz en descenso. Para el temperamento, un nacimiento bajo Luna fuertemente creciente se inclina hacia el registro húmedo, sanguíneo-flemático, mientras que una Luna en menguante tardía añade un matiz más seco y melancólico. La mecánica del ciclo en sí se expone en las fases de la Luna en astrología.

Velocidad, luz y aplicación

La astrología médica clásica también leía el movimiento de la Luna. Veloz y creciente en luz, significa humedad abundante y cambio rápido. Lenta y decreciente en luz, significa un estado más seco, más pesado y más fijo. Los planetas a los que aplica también importan. Al aplicar a Júpiter o a Venus, los benéficos, la lectura se suaviza y se templa. Al aplicar a Saturno, frío y seco, o a Marte, caliente y seco, la humedad se seca y se aflige. En la decumbitura, la rama que levanta una carta para el momento en que un paciente se recluye en cama, el paso de la Luna por los signos marcaba los "días críticos". Por eso ocupaba el centro de la práctica descrita en la parte de la enfermedad en la astrología médica.

La Luna con el Ascendente y su regente

Ninguna lectura tradicional competente juzgaba el temperamento a partir de la Luna sola. El Ascendente y su señor venían primero como significadores del cuerpo y de la constitución, y la estación del nacimiento añadía su propio tono humoral. El papel de la Luna en la vitalidad física se explora con más detalle en la Luna y su salud. La Luna se sopesaba junto a estos como el segundo gran testigo, y moderaba o reforzaba la inclinación que ellos fijaban. Si el temperamento del signo ascendente ya era frío y húmedo, una Luna acuosa lo confirmaba y lo ahondaba. Si el ascendente era caliente y seco, una Luna húmeda lo templaba hacia el equilibrio. La melotesia del médico, el mapa de la cabeza a los pies del hombre zodiacal que asigna los signos a las regiones del cuerpo, aportaba la capa corporal sobre la que se leía todo esto.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se vincula la Luna con la humedad y no con otra cualidad?

Ptolomeo, en el Tetrabiblos, la juzgó principalmente humidificante porque es el planeta más cercano a la tierra y atrae hacia sí sus exhalaciones húmedas. Lo frío y húmedo es la signatura humoral de la flema y del agua, así que la Luna se convirtió en la patrona natural de los fluidos del cuerpo y del temperamento flemático.

¿La fase de la Luna cambia realmente mi temperamento?

En la teoría clásica, la fase modifica la humedad de la lectura: la creciente añade humor húmedo y vital, y la menguante lo seca y lo disminuye. Es una convención simbólica e histórica para sopesar una carta, y siempre se leía junto al Ascendente y al signo de la Luna.

¿Qué pesa más en el temperamento, la Luna o el Ascendente?

Clásicamente, el Ascendente y su regente vienen primero como significadores principales del cuerpo, y la Luna es el fuerte segundo testigo. Ambos se sopesan junto a la estación del nacimiento, de modo que una lectura completa los equilibra a todos en lugar de apoyarse solo en la Luna.

Explora tu propia carta

Para ver dónde cae la Luna por signo y por fase en tu natividad, levanta una carta natal gratuita y estudia las posiciones descritas más arriba. También puedes leer tu constitución con un informe de salud que parte del temperamento clásico y no de la adivinación. Para más técnica tradicional explicada con claridad, recorre el blog, y considera todo ello como historia y autoconocimiento.

Raşit Akgül

Sobre el autor

Raşit Akgül

Raşit Akgül es desarrollador de software e investigador de astrología, y el fundador de AstroAk.

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