Benéfico y maléfico
Benéfico y maléfico es la clasificación clásica de los planetas por naturaleza: Venus y Júpiter son benéficos, Marte y Saturno maléficos, y Mercurio toma el carácter de aquello a lo que va unido.
Las etiquetas describen temperamento y no destino. Júpiter es caliente y húmedo y expande; Saturno es frío y seco y restringe. Lo que se siga de ahí depende por completo de qué se expande o se restringe, y por eso un benéfico no es una promesa ni un maléfico una amenaza.
El carácter diurno o nocturno de la carta pesa más de lo que casi ningún lector espera. Un maléfico acorde con la carta se porta mucho mejor que uno en desacuerdo, y un benéfico en desacuerdo entrega menos de lo que su fama sugiere.
Preguntas frecuentes
¿Es Saturno siempre difícil?
No. Saturno en una carta diurna, con la que su naturaleza concuerda, es el ejemplo clásico de un maléfico haciendo un trabajo útil y estructurante.
¿Y el Sol, Urano, Neptuno y Plutón?
El Sol se trata aparte, porque quema lo que toca. Los tres planetas modernos no tienen asignación clásica y los nuestros se etiquetan como incorporaciones modernas.